La agricultura moderna, generalmente intensiva para poder atender las necesidades de un mundo superpoblado, viene utilizando plaguicidas, insecticidas, fertilizantes sintéticos y antibióticos para combatir plagas y obtener mayor producción.

Esta es la razón por la que la tierra queda contaminada, pasando buena parte de los residuos tóxicos que se generan, a las plantas que luego comemos y a las aguas de los acuíferos subterráneos.

Las consecuencias para las personas consumidoras de estos productos son, a corto, medio y largo plazo, trastornos o enfermedades de origen alimentario (son numerosos los estudios que demuestran la relación entre determinadas alergias, cánceres, asma o enfermedades neurotóxicas o degenerativas, con la alimentación).

La agricultura ecológica (o biológica) requiere entender cómo funciona la naturaleza, creando las condiciones para que no haya plagas; rotando cultivos; intercalando plantas; utilizando como fertilizantes compost de origen vegetal o estiércol de animales criados en granjas ecológicas. 

Como resultado, los productos de estos cultivos son más saludables, careciendo de ingredientes nocivos y con mayor riqueza nutritiva.

Si nos referimos a productos elaborados con criterios bio, todas las materias que los conforman son, a su vez, también bio y todos los aditivos: espesantes, endulzantes, colorantes o conservantes que precisan, son naturales y sus efectos sobre nuestra salud beneficiosos o no perjudiciales.

Los productos de origen animal como lácteos, huevos o carnes, son obtenidos de animales criados en unas especiales condiciones de bienestar, tanto por el espacio y entorno del que disfrutan como por la alimentación que reciben (solo ecológica y por tanto libre de pesticidas, antibióticos, etc.). Por poner un solo ejemplo, una vaca de producción de leche ecológica, produce la mitad de la leche que da una vaca de producción convencional, pero vive el doble de años debido a su alta calidad de vida.

En otra ocasión hablaremos de los productos cosméticos: dentífricos, geles, champús, cremas hidratantes, cremas solares, etc., etc. y la importancia de que sean Bio.